viernes, 29 de junio de 2012

Guitarrista solitario




Hoy… después de tanto tiempo,  puedo llorar tranquilo en el lugar más oscuro de mi corazón. Sin que mis lágrimas inunden  mis tristes mejillas, y calmar mi llanto en  las profundidades  de este inútil y terco corazón.
Toda esta agonía en la que me mata cada día, acorta mi vida, entorpeciéndola y quitando mis razones de vivir.
No sé qué hacer… más que tocar mi guitarra y hacerla llorar, reflejando mis sentimientos con cada traste, acorde y cuerda que pasan por mis dedos repletamente bañadas de sangre. Es ese momento donde mis sentimientos se abren, mostrando mi oscura y negra alma, porque en ella  muestro mis gritos y mis llantos, por el que llevo tanto sufriendo y ocultando a los demás. Ahora comprendo  que mi guitarra forma parte de mí,  porque en ella son mis ojos, por el cual lloran y brotan lágrimas de dolor, son mi voz por el cual, no dejo de gritar mi dolor y yo… soy su corazón por el cual le doy la vida  mi agonía