martes, 8 de diciembre de 2015

Prejuicio, instituto y política.

Pido otro momento para cerrar los ojos e imaginar una sociedad unida. Alejada  de perjuicios en donde no se basen en esquemas, categorías o estereotipos a determinadas personas o grupos, que tienen a relacionarlo con juicios poco representativos, recurriendo a teorías y expectativas previas e interpretando erróneamente los casos confirmatorios o extremos.

Estamos acostumbrados a prejuzgar sin información suficiente, estableciendo que nuestras creencias sean impenetrables como montañas a nuevas expectativas, o tal vez… la cuestión es el egocentrismo que ni siquiera te paras a escuchar y analizar dicha cuestión del problema.

Llevo arrastrando el cansancio de observar, en el que cierto tipo de personas decidan qué es lo mejor para ti, engañándote con un espectro de apoyo y creyéndo que es lo mejor; ya que en época de incertidumbre, es la invitación a una reflexión e indagación personal para conocer qué es lo mejor para ti mismo.

Pido un momento de cordura, y te invito a cerrar los ojos y hacer una reflexión interna, apartándote un momento de la influencia social. Siendo solo tú dueño de tus decisiones.
Las decisiones erróneas no tienen porque ser causa de no mirar atrás. No tenemos que tener miedo a mirar al pasado con una sonrisa, mientras que sepas conocer bien como son las personas que quieres en tu presente, porque en ellas nos apoyamos y confiamos.

Lo triste es que a veces nos confundimos, y esto pasa tanto en el instituto como en la política, en el que puede convertirse en un error por una mala decisión.