viernes, 26 de abril de 2013

Subiendo al tren



Una vez más pasa el tiempo… tan rápido que apenas tengo tiempo de pestañar  en el que apenas doy crédito a las cosas buenas que pasan a mí alrededor. Esas cosas que hacen despertarte feliz cada mañana y gritar por la ventana a los cuatro vientos que eres feliz, pero a veces las calles se  me convierten en un mar enorme en el que tengo que naufragar sin dirección alguna.
El tiempo me preguntaba si aun la quería cada vez que la pensaba, pero sabía que no… aunque no supiera nada de ella y no supiera de lo que realmente sentía. Solo sabía que la añoraba y que faltaba algo en mí, haciéndome sentir raro y tonto, pero el silencio encarcelo a mi corazón con las cicatrices abiertas y retomo la cordura, tomando la decisión y centrándome en otra cosa que hizo darme cuenta que los sueños se pueden cumplir y la felicidad que no sentía desde que ella se fue… llegaría tarde o temprano.
Todo iba genial porque de una forma u otra ya era feliz, aunque faltara una parte de mí; logre acostumbrarme  hasta que paso algo raro e inesperado en el que empecé a sentir emociones  desconocías. Empezó sin importancia… sabiendo que solo sentiría cariño y nada más, a pesar de tener sus labios junto a los míos, hasta que de pronto un día vi su corazón desde su mirada en el que me dejo anonadado. No sabía lo que sentía, pero sabía que quería estar en ese momento abrazándola, oyendo su respirar junto al sonido de las hojas de los arboles.
Es amor sin duda… y mas desconcertado  me quede cuando intente recordar cómo me sentía  querer a alguien, pero me di cuenta que deje el amor lado; sin querer saber nada de ese sentimiento, y hoy en día es nuevo para mí, aunque la razón es porque recuerdo hace años alguien me dijo que debería tomar precaución con las cosas del amor y lo hice,  me hice caso a mí mismo, pero de nuevo volvió…
 Sé que la quiero… no solo por como es, sino que también por como soy “yo” cuando estoy con ella. A veces tengo que tomar decisiones difíciles en el que algunas veces tengo miedo a equivocarme y esta  es una de esas veces en que sé que me equivocare si la dejo marchar y aunque me duela… creo será lo mejor que hare porque me conozco  y no me hace falta otra persona para saberlo, y me canse de más dolor…  porque ya sé que pasara al final… y por eso ya es hora de subir al tren.