sábado, 25 de febrero de 2017

El hombre de hierro y su perro

Recuerdo el primer día cuando te conocí, entonces no me importabas tanto como a día de hoy.
Estaba de paso por tu casa y cuando pasaste cerca de mí, logre mirar tu carácter distintivo que te hace diferente a los demás. Sabía que eras especial, no necesitaba mirar a nadie más… te había encontrado.
Me encantaba salir contigo esas tardes de verano y observar aquella suave brisa que recorría por tu pelo. La energía que emanabas en cierta parte me recordabas a mí, por ello éramos como uña y carne… hasta que nos hicimos más independientes con el tiempo, pero eso no significa que no nos hayamos dejado de querer.
Casi ha pasado un año… tu locura y comportamiento, ha hecho ganarte el cariño de toda esa gente que le recibes con dulzura. Sin duda eres un amor.
Sin embargo desde aquel día de post operación, vi en tus ojos esa melancolía y tristeza que te producía el dolor. La impotencia me llevo a acariciarte y demostrarte que no estás solo hasta que te quedaste dormido. Han pasado solo tres días, pero verte más apagado y delgado me está matando de una forma indirecta y secreta, y me está costando verte sufrir y no poder hacer nada para apagar ese dolor que aún sientes por dentro.
No sé si después cuando pase todo esto volverás a tener esa chispa de tu personalidad o se apagara, pero sin duda has volcado mi vida, has cambiado mi visión y mi forma de ser; no pensé que volvería a sentir algo especial, por eso nunca te dejare de querer.
Duky ya no eres un simple perro, tu esencia te llevo a ser un humano con los mismos derechos. Deseo que te recuperes para volver a salir esas tardes largas de verano contigo.
                                                                                                                              SOEN - Lucidity