sábado, 14 de septiembre de 2013

Pétalos.

Veo a un joven muchacho y a una joven muchacha que ambos se entregaron amor eterno, a pesar de que la multitud  y la distancia estaban en contra de ellos dos porque eran complemente opuestos, como la luz y la oscuridad. El muchacho lo sabía, pero también él  sabía que la multitud se equivocaba y que él podía hacerla cambiar, ya que la amaba tanto que no permitiría que ni la misma oscuridad le arrebatara a ella de su lado. La muchacha sabía que era imposible hacerla cambiar de opinión y lo único que conseguiría es tener en contra a la multitud.
Efectivamente la multitud se puso en contra del muchacho, pero él paso largas horas dedicándole su amor con sabios consejos, hasta que su luz penetro la oscuridad más fría de su corazón. Las largas horas de dolores de cabeza dieron su fruto, siendo aún felices junto al recuentro sus corazones tímidos como el de sus labios.
Recuerdo también como se sentía aquel muchacho al tenerla al lado... sin duda se consideraba la persona mas feliz del mundo por coger su mano y por poder besarla mientras que perdían la
 noción del tiempo acariciándose  y contemplándose tenerse uno al lado del otro.
Sin embargo a veces el tiempo hace estragos como en esta historia que se acabó, pero no fue fácil de acabar con la ilusión, el optimismo y la energía que desprende el muchacho, a pesar de las pruebas que le obstaculizaron en su camino, porque a día de hoy aunque no tenga nada... sé considera una de las persona mas feliz del mundo y el recuerdo de la muchacha de esta historia... Aún lo guarda con alegría en su corazón.