viernes, 15 de julio de 2011

Dolor



Simplemente me llega ese sonido triste en la cabeza, que me destruye el corazón, como si te arrancaran algo valioso de tu vida, en la que cuidas como el mayor de tus tesoros.
La felicidad es un ánimo en la que no me llega a perdurar por mucho tiempo, por el simple hecho de que arrastro un dolor tan grande, que está impregnado a mi espalda, llena de cicatrices… aun no curadas.
La noche no solo refleja la oscuridad y el vacio de mi corazón, sino también el sufrimiento y la agonía que muestra mi mirada apagada… cansada de llorar.
Es inútil apagar este sufrimiento, tras algunas copas de licor e intentar evadirme del problema, sin que sufra, porque a lo contrario… solamente hare alimentarlo mas y mas, carcomiéndome y consumiéndome lentamente, haciendo aún más grande la herida de lo que esta.
A pesar de ello… siento que la vida se me escapa, como un objeto físico sin rumbo alguno, perdido en el mar frío, sólo y desconsolador de la indiferencia, cubierto de una oscuridad absoluta y eterna que hace temblar y llorar de miedo hasta el más valiente.
Miro mi problema de noche, pero a pesar de transcurrir el tiempo… se me hace de día. Aún estando atado a mí, bajo asentando la cabeza, asumiendo que esos rayos del amanecer de la esperanza, no es para mí.